
En ciudades como Comayagua, Choluteca, Juticalpa, Yuscarán, Cantarranas, Tatumbla, Comayagüela (Distrito Central), Concepción de María (Choluteca), Trinidad (Santa Bárbara), entre muchas otras, la jornada comenzó con alboradas, seguidas por solemnes Eucaristías, procesiones y convivios comunitarios cargados de tradición.

Ordenación diaconal
Uno de los actos más significativos tuvo lugar en la Santa Iglesia Catedral Inmaculada Concepción de Comayagua, donde, en el marco de esta solemnidad, se realizó la ordenación diaconal de los seminaristas Edgar Vásquez López, Edin Antonio Arqueta Zavala, Rony Noel García López, Wilmer Josué Velásquez Lazo y Yefrin Genaro Turcios Rivera.
La Imposición de Manos y Oración Consecratoria estuvo a cargo de Monseñor Ángel Falzón OFM, obispo de la Diócesis de Comayagua.
Mientras tanto, en las catedrales de Choluteca y Juticalpa, los obispos de ambas diócesis presidieron solemnes Eucaristías en honor a la Madre de Jesús, acompañados por cientos de feligreses que colmaron los templos.

En numerosos municipios y aldeas, la celebración incluyó actividades culturales que resaltaron la identidad hondureña: quema de pólvora, presentación de mojigangas, exposiciones artísticas y degustación de gastronomía local.
En varios lugares, los festejos se han extendido por varios días como parte de un programa especial preparado por las comunidades.
Antecedentes
En el camino del Adviento, la solemnidad de la Inmaculada Concepción invita a la Iglesia a poner la mirada en María. La festividad tiene raíces que se remontan al siglo XIX, cuando el 8 de diciembre de 1854, el Papa Pío IX proclamó oficialmente el dogma de la Inmaculada Concepción, que reconoce a María como concebida sin pecado original.
Con fe, tradición y alegría, Honduras volvió a demostrar que esta celebración ocupa un lugar especial en el corazón de miles de familias que cada año rinden homenaje a la Madre de Jesús.









